INCIO

 

 

ESTRENO:

 

NOCHES DE TORMENTA, 2008 (Nigths in Rodanthe)

Director: George C. Wolfe

Con: Richard Gere (Dr. Paul Flanner)
         Diane Lane (Adrienne Willis, madre de familia)
         Scott Glenn (Robert Torrelson. El viudo)
         Christopher Meloni (Jak, el exesposo de Adrienne)
         Mae Whitman (Amanda, hija de Adrienne)
         Viola Davis (Amiga y socia de Adrienne)
         Charlie Tahan (Danny, hijo de Adrianne)

Novela de Nicholas Sparks.

Tema: Romance, Divorcio, Familia, Mar.

Trama: Ella estaba separada, el exesposo buscaba la reconciliación, en el momento en que Adrienne conoce a un médico acusado de negligencia en una cirugía.

Reseña: Es el mundo del divorcio entre norteamericanos. Es el sufrimiento de los hijos. Es la fácil circunstancia de encontrar otro “amor”. Nunca se piensa en matrimonio, sino en una nueva pareja. Comúnmente el primer matrimonio siempre termina en fracaso, lo que sirve de experiencia para cimentar el segundo y los otros que vengan después. Se vive con la convicción de que no hay un más allá. Todos los divorciados están aquejados por sus propios problemas, hundidos en su propia derrota, que sólo buscando otra pareja, salen a flote. La esposa compendia la vida conyugal en las palabras: “Me casé enamorada, tuve hijos, me dediqué a ellos, vino la separación, de modo que yo quise que nada de lo que pasó hubiera pasado”. El romance se va a basar en las largas escenas de convivencia sexual entre los nuevos amantes. Se tiene cuidado de no llegar a crudezas. Y el drama de apodera de la historia. Bueno todo el lenguaje técnico. Muy buena fotografía, estupenda ambientación. Es sólo para adultos.
La primera imagen es la de una niña. Es sólo su rostro. La escena se va diluyendo hacia una blancura brillante. La misma niña camina por la playa. Una mujer está dormida. Empieza a sonar el despertador. La mujer maquinalmente alarga el brazo y apaga el timbre. Parece darse cuenta de que ha soñado. Se queda recordando. Ha empezado el día. La mujer anda apresurada. Recoge ropa. Sube las escaleras. Levanta a Amanda, a Charlie. Se pelean el hermano y la hermana. Un hombre se viste. La mamá se peina. El hombre de chaqueta lleva un libro de medicina. Alguien dice: “No quiero ir con mi papá”. Llega el papá de los niños. Es el día que le toca sacarlos a pasear. Jack comenta a Adrienne que quiere regresar. La exesposa no esperaba tal requiebro. El otro hombre que se ha dejado ver simultáneamente aborda su automóvil. Toma la carretera. Mucho el tráfico. La cámara ve cómo el carro, nuevo, lujoso, asciende por un paso a desnivel muy pronunciado, luego lo ve bajar. Los niños se van con el papá. El otro hombre va ya en carretera. Arboledas, soledad, reflejos. Hay una casa de madera, de varios pisos, tal vez cinco niveles. Está a la orilla del mar. La cámara rodea la casa, para dejarla ver por todos sus lados. Desde el inicio de las imágenes se han venido dando nombres de los que trabajaron en la filmación. Aparecen ahora la últimas letras. Ha venido estando en el fondo una música suave. El trajín de la casa, ha sido contrastante con la serenidad del paisaje por el que se desliza aquel automóvil. Este es el prólogo. No ha dejado percibir por donde se va a ir la trama. Ha generado intriga por saber el porque de la mezcla de escenas que no riman. Pero se sospecha que aquel rodear la casa tiene algún significado.
El Dr. Flanner tiene una razón, muy personal para ir al pueblo de Rodanthe. En su momento, una regresión va a dejar ver en los recuerdos la razón de la ida. Nada se percibe sobre los rieles de la trama. Los personajes se van a ir dando a conocer poco a poco. En aquella casona sobre la playa, van a confluir las historias; no todos los personajes van a estar ahí, pero ahí van a confluir todas las vidas. El momento de la tormenta va a ser retratado a la perfección. Se va a jugar estupendamente con la tormenta climática, y la tormenta de recuerdos, de pasiones; de odios. En suspenso va a estar la razón del viaje del doctor. Surge un amor, y se le cobija en suave música de piano. Y el enamoramiento va a dejar una estela de cartas. Y la tragedia, va a ser magníficamente camuflada en una carta, la última, la que ella lee, pero el espectador no sabe lo que lee. Todo tiene que ser descubierto en la cara de la enamorada que sabe actuar maravillosamente. Las vidas se cruzan, se rozan, se lastiman. Muy buena, hasta superior, la actuación de la adolescente, especialmente en el momento en que da comprensión a la mamá.

Chihuahua, Chih. Octubre 2008.

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RESEÑAS:

 

ESPEJOS SINIESTROS, 2008 (Mirrors) – USA, Rumania

Director: Alexandre Aja

Con: Kiefer Sutherland (Ben Carson, papá, ex detective)
         Paula Patton (Amy, la esposa)
         Cameron Boyce (Michael, el hijo, niño)
         Amy Smart (Angela Carson, hermana de Ben)
         Erica Gluck (Daisy, hija, niña)

Tema: Terror

Trama: Los que habitaban detrás de los espejos, iban a asesinar la familia del exdetective, como ya habían matado a todo los miembros de otras dos familias.

Reseña: Muy bueno el lenguaje fílmico. Muy realistas las actuaciones de los 5 personajes centrales. Es una narración de agudo suspenso terrorífico. El terror empieza y va creciendo, y permanece. Todo parece posible. El espectador no alcanza a percibir la verdad. Todo se va quedando en el misterio. Estupendo ambiente para una historia de terror, un edificio que sobrevivió a un incendio, que quedó en pié pero manchado de negruras del humo. Ruidos inesperados. Las ventanas desvencijadas rechinan escalofriando el ambiente. Palomas de volar repentino con aleteo estruendoso. Maniquíes chamuscados, en pie o tirados por el piso, hacen ver figuraciones. Pronto queda manifiesto que sí hay otros seres detrás de los espejos. Queda la posibilidad de que sean pesadillas del esposo rechazado por la esposa. Este terror, es dañino por real para personas con debilidad mental, o personas que sufren pesadillas o algún trastorno psicológico. La narración, repentinamente arranca estremecimientos y gritos de miedo en el público. Por esta razón no la recomiendo para personas muy impresionables. Es para adultos.
Así empieza la narración fotográfica. Un hombre corre. Alto, de pelo corto, de ropas negras. Se sabe perseguido. Está copado. Están cerradas todas las puertas. Cerrados los escapes. Las puertas con candados. Corredores obtusos. Una puerta de vidrio. Halla un extinguidor. Con él rompe los vidrios. Ruidos, chillidos, gritos. Mira desesperado a todas partes, con lo que da a suponer que sabe que puede ser atacado desde arriba, del frente, de los lados, por detrás. Se ve reflejado en una vidriera. Es él. Está aterrado., de pronto la imagen reflejada no es él, o su reflejo no hace lo mismo que él. El hombre maldice a su otro yo detrás del reflejo. Grita, llora. Quiebra el vidrio. Toma un trozo de vidrio en forma de un cuchillo, y se corta la yugular. Brota sangre. Grita de dolor y de impotencia. Su reflejo detrás del espejo roto también se muere. La pantalla se hace negra. Cambia la música orquestal ríspida por una tenebrosa, indescifrable. La pantalla se queda unos instantes, totalmente negra. Se pasa a una toma superior de la gran ciudad de Nueva York. Una avenida atestada de carros, entre los que dominan los taxis de color amarillo. Pero las tomas de la ciudad se van distorsionando, como por efecto de un gran caleidoscopio. Pero no, no se trata de deformación para formar diferentes figuras caprichosas; más bien como que la figura, la misma imagen, se corre, se sale una de otra; como sucede con los reflejos de los vidrios de un automóvil en movimiento. La visión de vértigo desde la parte alta no deja leer los nombres de los que hicieron la película. Corte momentáneo a negro. Se escucha fuera de la pantalla un reloj despertador. Se deja ver un reloj digital que marca las ocho, con letras rojas. Michael apaga el timbre. Muele una pastilla con la base del vaso, se la toma. Se asea. Se advierte raro en el espejo. Despierta a una mujer que duerme en otra recámara. Hay un corte. Es otro ambiente. Levantan a los dos hijos: Daisy y Michael. Es el prólogo. Es como el corredor que conduce a la historia. Y todavía las primeras escenas de la trama, van a ser enigmáticas... y terroríficas. Nada he dicho de la trama. Ese es un recorrido que le toca hacer, personalmente al espectador. Para eso pagó por un boleto.
Las dos primeras partes de la narración fílmica son verdaderamente terroríficas. Se falla cuando en la última tercera parte se trata de hallarles una explicación a los personajes detrás de los espejos. La explicación que quieren darle, no convence. Y la última escena... que es la conclusión, ya no convence. Pero el terror sufrido, vivido experimentado por las personas muy afectivas, ya les dañó. Esta película pasará a ser una de las clásicas del terror. El tema ha sido ya argumento de varias películas, pero esta me parece más realista. Es terror oriental filmado para occidentales.

Veracruz, Ver.  Octubre 2008

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